Desde el más allá me tiendes tus manos
Los rostros se veían como máscaras flotantes en medio de la oscuridad, únicamente iluminados por la flama de una vela colocada en el centro de la mesa circular. Boris la veía más hermosa que nunca, tan bella que ni en sus sueños más idealizados recordaba haberla visto así. “Harmony, oh Harmony”, él repetía mientras sostenía su pálida mano y las lágrimas le fluían por las mejillas. Le dijo que había sufrido mucho, que al final tuvo que huir del país y establecerse en el pequeño pueblito en donde ahora se encontraba, porque la persecución se había hecho demasiado encarnizada. Le confío sus dudas y reflexiones como en los viejos tiempos, cuando ambos vivían juntos como marido y mujer, o cuando recién se empezaban a conocer y él se atrevió a confiarle su más íntimo pensamiento. “Cuando te vi por primera vez en la biblioteca de la universidad creí que me acababa de quedar dormido y que estaba soñando. Y lo primero que se me vino a la mente en ese momento fue que por nada del mundo quería ...

Comentarios
Publicar un comentario